A propósito del 24-M: examen para el voto

La idea del post y gran parte de su contenido es de Andrea Figueroa Chaves, quien no tiene cuenta de Twitter ni blog, pero sí espíritu crítico y ganas de que la gente piense.

Mañana, día 24 de mayo, unos cuantos millones de ciudadanos estamos convocados a las urnas para ejercer nuestro derecho al voto a la hora de elegir a nuestros representantes en las Entidades Locales (Ayuntamientos y Cabildos) y Comunidades Autónomas. En un ambiente de enfado y desafección, los grandes partidos políticos (azules y rojos) han llevado a cabo campañas muy suaves, que no llamen la atención. Y no es para menos: temen un varapalo considerable. La voz cantante de estas elecciones, centrándome por razones censales en la Comunidad de Madrid y en su capital, la han llevado los partidos de Tercera Vía (Ciudadanos y Ahora Madrid) que amenazan con entrar con una fuerza enorme y quedarse con las llaves del poder.

En cualquier caso y a pesar de lo que dicen las encuestas, muchos seguimos pensando que los de siempre acabarán gobernando como siempre. Las causas se han descrito en infinidad de ocasiones: las estructuras de poder corruptas que dan lugar a redes clientelares, el voto oculto que siempre aparece para mantener las cosas como están, algún que otro escándalo postelectoral (en la Comunidad de Madrid tenemos historial para hablar de ello) y, entrando ya en materia de este post, la psicología del voto.

¿Entendemos como una responsabilidad y no únicamente como un derecho nuestro voto? ¿Reflexionamos sobre las opciones a la hora de conceder la gestión de nuestro dinero y recursos a un partido? En definitiva, ¿decidimos de manera responsable a quién votamos?

Lamentablemente, hay un gran número de personas que ni se plantean estas preguntas y que a la hora de votar lo hacen por intuición, costumbre, afición incondicional o, incluso, por el nivel de belleza de los dirigentes (nunca subestimen el atractivo físico). Sin olvidar a los abstencionistas por pereza o aburrimiento, aquellos que “pasan de todo” y los puramente antisistema, a los cuales al menos les asiste el beneficio de cierta convicción ideológica.

Pretendemos defender aquí un voto reflexivo, un voto concedido como un bien preciado que es nuestro y no nos puede usurpar nadie, un voto que es una decisión que se debe tomar con la mayor cantidad de información posible y haciendo uso de nuestra capacidad pensante, con el esfuerzo evidente que ello conlleva. Señoras y señores: nuestro voto lo es todo. Es nuestro arma contra el gobernante, nuestra herramienta por excelencia para fiscalizar al poder. Votos como piedras, que decía Pablo Simón.

Por todo esto, proponemos un examen para el votante. Una serie de cuestiones políticas pero sin sesgo alguno que únicamente animan a pensarse dos veces la papeleta que meteremos en el sobre el domingo, aquellos que decidamos hacerlo.

Para contestar no hace falta ser una eminencia en ciencias políticas o económicas; nos basta con un ordenador, internet y ganas de masticar información, rumiarla y emitir un juicio crítico.

Sin más preámbulo, aquí van las preguntas.

1. ¿Sé cuáles son las competencias básicas que tiene mi Ayuntamiento y mi Comunidad Autónoma?

2. ¿Qué podría cambiar en el ejercicio de esas competencias? ¿Qué quiero que cambie en el ejercicio de esas competencias? Dicho de una manera menos técnica, ¿qué quiero que se haga con mi dinero en mi Ayuntamiento y en mi Comunidad?

3. ¿Conozco a los principales partidos políticos que optan al gobierno de mi Comunidad y a la Alcaldía de mi ciudad?

4. ¿Podría nombrar cinco propuestas del partido por el que siento mayor inclinación?

5. ¿Podría argumentar al menos tres motivos por los cuáles no quiero votar a los otros partidos políticos? Pueden ser motivos de su programa o, si es el caso, referidos a su actuación en la última(s) legislatura(s).

6. ¿Se quiénes son los dirigentes de los principales partidos políticos que se presentan a las elecciones? ¿Sé de dónde vienen y cuál es su trayectoria profesional?

En un panorama político repleto de promesas incumplidas y papel mojado, en un escenario lleno de actores que repiten sin censar los mantras del crecimiento económico, el aumento del empleo y la promoción de la sanidad y la educación, es especialmente importante el pasado de cada uno de esos actores. Acerca de lo que ya se ha hecho difícilmente se puede mentir. Una vez más: internet y sentido crítico ayudarán a encontrar algunas respuestas.

Son sólo seis preguntas básicas, cuestiones de calado político, sin perjuicio de que haya otras preguntas interesantes que plantearse antes de acercarnos a las urnas el domingo. Animamos a todo el mundo a que participe en su cabeza para alargar este examen. Para responder a estas preguntas tan sólo habría que interesarse en los programas electorales, saber quién es quién y tener claro qué es lo importante en la gestión de alcaldías y gobiernos de cada comunidad. No parece demasiado, ¿no? Pero al menos es suficiente para ganarnos el derecho a quejarnos del estado y gestión de lo público y de la corrupción en los gobiernos.

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El fantasma que recorre Europa (otra vez) (I)

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El domingo por la noche, mientras el proyecto europeo que nació a comienzos de los años 50 se tambaleaba, la señora María Dolores de Cospedal comentaba en riguroso directo la victoria del Partido Popular Europeo. La Cospedal se limitó a desenvainársela al estilo Cañete diciendo que Europa había otorgado su confianza al PP y al PSOE, pues estos dos partidos habían mantenido “mucha distancia” sobre el resto de opciones políticas europeas. Luego pasó a resumirnos las bienaventuranzas del Ejecutivo Popular en España y acabó recordándonos que dentro de un año tenemos, otra vez, elecciones. Y es en ese momento cuando la señora Cospedal dijo las palabras que considero más reveladoras de toda su comparecencia: “el objetivo de este partido [el PP] es hacer que los votantes que son del PP, que hoy se han quedado en sus casas, vuelvan a votarnos el año que viene“.

Cospedal no es idiota, ni mucho menos, pero su discurso a lo orquesta del Titanic es tan descorazonador que uno empieza a cuestionarse si es todo estrategia o de verdad ella, o alguien del PP, se lo cree. Si un descenso de 5,2 millones de votos (de 47 a 30 escaños, un 31%) no es una señal para mostrar humildad, lo mejor es que ni hagan campaña para 2015. Total, pa’ qué.

En Ferraz, la señora Valenciano hacía un alto en la travesía por el desierto del PSOE para destacar “la desafección del electorado europeo y el preocupante ascenso de la extrema derecha“, mientras alargaba el puñal que Rubalcaba utilizó para hacerse el hara-kiri unas horas después. La Valenciano, al menos, sí que vio algo más allá de sus fronteras y no se puso a sexar ángeles.

Mientras tanto, en Barcelona, Artur Mas se rascaba el hoyuelo de la barbilla pensando en cómo se las iba a ingeniar para que su proceso soberanista, “la deriva” que diría Pedro J., pudiese continuar con su tranquilo devenir con ERC arrasando sin contemplaciones y confirmando la tendencia de las elecciones de 2012. Los defensores de la unidad inmutable de España, PP y Ciutadans, se quedaban en un 16% de los votos, con los azulones en mínimos históricos (5ª fuerza política) y los chavales de Albert Rivera sacando más votos fuera de Cataluña que dentro de ella (más votos en Madrid que en Barcelona, Albert). UPyD y VOX, dos caras de la misma moneda, se conjugaban para sacar 42.000 votos, en un resultado que se mueve entre lo irrelevante y lo ridículo. Todo ello con una participación casi un 11% superior a las de 2009, ojo.

Y es que si CiU ha puesto sus barbas a cortar, el PNV ya las tiene a remojar. Bildu se enseñoreó en Guipúzcoa, conquistó Álava y se quedó a 30.000 votos en Vizcaya. La intrascendencia, una vez más, del PP autonómico se une a los 100.000 votos que se dejaron los socialistas. De las opciones de centro reformista (UPyD, C’s, VOX), mejor no hablamos.

Pero tranquilos, que no pasa nada.

En cualquier caso, el gran triunfador de la gala electoral fue Pablo Iglesias: el tertuliano, el orador, el profesor, el político. La coleta más popular del momento. Sobre la figura de este señor, les enlazo al magnífico perfil que Pablo Suanzes ha escrito en El Mundo. La irrupción de Podemos ha sido tan refrescante como inquietante. Refrescante porque demuestra que si la gente vota, el sistema cambia; inquietante porque hablamos de un partido de corte marcadamente populista, con más protestas que soluciones y con propuestas que, en sus mejores casos, sólo pueden ser calificadas de ingenuas. En cualquier caso, y por una vez, no hay que mirar a la Luna sino quedarse mirando el dedo. Más allá del ruido mediático de la caverna, de la sorpresa de otros ilustres del politiqueo personalista como Díez, Vidal-Quadras o el ya citado Rivera, hay algo que es innegable: si Podemos ha podido, es que se puede.

Pero ojo: todo esto no se puede extrapolar alegremente a los comicios de 2015. Elecciones al Parlamento Europeo el día después de que el Madrid gane la Décima…Who cares? RTVE otorgó más cobertura a la celebración en el Santiago Bernabeu que a las ruedas de prensa de los líderes políticos o a las descorazonadoras noticias que llegaban de Francia. Sólo a las once de la noche, cuando Cristiano y compañía se retiraban mientras salían los escrutinios al 90%, se retomó la jornada electoral. Pero la crisis es sólo económica. Claro.

Pero dejemos de lado la desidia nacional, lo preocupante no estaba en España. Es más, de los siete países con más población de la Unión Europea, somos los únicos que no dimos representación a grupos de ultraderecha o euroescépticos. Y esto, señores, en una jornada como la del domingo, no fue ninguna tontería.

Mañana (o pasado), veremos por qué 😉

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P.D. – Si pueden, lean a Manuel Jabois hablando del fenómeno “Podemos”.

Bankia y las vergüenzas

Decía Francisco de Quevedo que “la hipocresía exterior, siendo pecado en lo moral, es grande virtud política”, y no le faltaba razón. El pasado 7 de mayo Rodrigo Rato dimitía como presidente de Bankia, apenas 9 meses tras la salida a Bolsa de la entidad. Días después se filtraba lo que muchos sabíamos o pensábamos: que la fusión de todas aquellas Cajas había sido un enorme error porque sumar grandes deudas para hacer una deuda enorme nunca puede ser una solución. Resulta que la entidad está completamente quebrada y que se necesitan miles de millones de euros para sacarla adelante. Primero se habló de 7.000, luego 10.000 y acabaron fijando el tema en 19.000 millones (más 4.500 millones del FROB inyectados en 2010). Casi nada. Por el camino se quedaba muchísima gente que hace unos días protestaban al nuevo Presidente Goirigolzarri reclamando sus ahorros. No los recuperarán. Como tampoco recuperará el Estado su aportación gigantesca, pues lejos de articular la ayuda como un préstamo se optó por realizar una aportación de capital, por lo que ahora todos somos “bankeros” y nos espera “todo un futuro juntos“.

Tras anunciar el rescate a la entidad, algunos grupos parlamentarios pidieron la comparecencia de los responsables de este escándalo bursátil, uno de los mayores de la historia de Europa. Básicamente, que administradores (Rato, Blesa, Olivas, junto con otros consejeros), políticos (Solbes y Salgado) y reguladores (Miguel Ángel Fernández Ordóñez) atendiesen a algunas preguntas del Parlamento. Se pedía una explicación de lo que hicieron, de cómo gestionaron, de por qué permitieron este desaguisado. La sociedad española se merecía unas palabras, había que depurar responsabilidades políticas. Pero el PP, con la inestimable ayuda de CiU y con cierta tibieza del PSOE, se negó a permitir un debate público.

Bloquearon la comparecencia de MAFO a pesar de que el exgobernador del Banco de España expuso públicamente su deseo de ir al Congreso; bloquearon la posibilidad de formar una comisión de investigación, optando por una Subcomisión a puerta cerradabloquearon posibles explicaciones de Rodrigo Rato, Elena Salgado (exministra de Economía) o Julio Segura (presidente de la CNMV); ni siquiera dejaron que Mariano Rajoy explicase el proceso de nacionalización de la entidad. Las excusas fueron desde los “podría dañar la credibilidad del sistema financiero español” hasta el simple y llano “no conviene”, pasando por el clásico cruce de acusaciones con la oposición y la necesidad de mantener la “confianza de los mercados”. Ante las acusaciones de falta de transparencia y de rigor democrático, la diputada popular María Arenales Serrano llegó a declarar que “decir sí a la transparencia es decir que las dos reformas financieras han ido a exigir a la banca que actualice los activos inmobiliarios, poner dos auditoras independientes”. O sea, que estamos con vosotros en espíritu pero que ya otro día lo hablamos.

UPyD, en un gesto que merece el agradecimiento de todos, se embarcó en un proceso penal contra los dirigentes y consejeros de Bankia, proceso que se inició ante la Audiencia Nacional con la querella que fue admitida el pasado miércoles 4 de julio. El juez Andreu citó como imputados a Rato, Olivas (expresidente de Bancaja), y a más de treinta consejeros de las cajas que formaban Bankia, entre los que figuran nombres tan ilustres como el del exministro Ángel Acebes. Algunos de los cargos: estafa, falsedad contable y administración desleal. Ni siquiera entonces, ante la amenaza de que un barón como Rato pudiese acabar barrido por la marea, (algo que habrá que ver en próximos meses) el PP aceptó un debate público para depurar responsabilidades. Sobre la imputación de Rato, las mejores declaraciones las dejó el ministro de Cultura, señor Wert con aquel “se sobreinterpreta el concepto de imputación”.

Hoy, la Audiencia Nacional admite otra querella contra Bankia presentada por el 15-M. Rato dice que quiere ir al Congreso a explicar su gestión y al cabo de una hora el PP acepta en la Subcomisión del FROB (esa cuyas sesiones se celebran a puerta cerrada) que Rato declare junto a otros 24 individuos, entre los que están MAFO, Julio Segura, Elena Salgado, Pedro Solbes, etc. Curioso, ¿verdad? Todos aquellos que hasta hace unos días no debían acudir a un debate público porque “no era conveniente”, porque “no era el lugar ni la forma”, ahora van a asistir para que sean fiscalizados públicamente (y eso que algunos de ellos están ya inmersos en un proceso judicial). La hipocresía política, esa gran virtud.

Distintas teorías que se le ocurren a un servidor:

1) Rato no quiere ser un nuevo Mario Conde y ha atenazado al PP para que su responsabilidad se diluya, para que quede claro (pase lo que pase en la Audiencia Nacional) que él no es un ladrón ni el culpable de este asunto.

2) El Gobierno ha recibido ayudas en Europa que exigen fuertes recortes para las próximas semanas, recortes que ni su propio electorado entiende ya que no venían en el programa electoral del pasado mes de noviembre. Para ocultar el tijeretazo y ganar crédito ante la sociedad, llaman a los posibles responsables (muchos ligados al PP, aunque hay notables ausencias en esa lista como Miguel Blesa) para que den explicaciones.

3) Una vez conseguidos los 30.000 millones de Europa como anticipo para recapitalizar bancos, es el momento (ahora sí) de hablar de gestión y responsabilidades. Tanto en este escenario como en el anterior, Rato habló antes que el PP como estrategia de transparencia de cara a su proceso judicial. En el primer escenario, Rato habría hablado antes para presionar al Gobierno, dejándole sin margen de maniobra ante la amenaza del ‘enfant terrible’. Esta tesis estaría apoyada por las declaraciones de Rato a principios de junio criticando la decisión de nacionalizar Bankia, algo que sorprendió a muchos.

En cualquiera de los casos, la presencia de todas estas personas en el Congreso es un motivo de alegría (algo tardío, eso sí) para la democracia, para UPyD y para el 15M, y supone otro golpe para el bipartidismo español que verá su gestión aireada ante la prensa y los ciudadanos. Otro hachazo más.

Huelga y miedo

Con el 29 de marzo llega la huelga general a España, con un seguimiento que nadie conocerá debido al baile de cifras contradictorias que rodea a cualquier evento público y al que tan bien acostumbrados estamos. Los sindicatos hablarán de “éxito rotundo”, el Gobierno de “absoluta normalidad”, la izquierda de “debilidad del PP”, la derecha de “fracaso del sindicalismo anacrónico y corrupto”. Lo normal, vaya. Tampoco vamos a sorprendernos por la descacharrante portada de La Razón de hoy, un ejercicio de manipulación, demagogia, populismo y falseamiento de lo más burdo. No le falta de nada, solo rigor periodístico.

El objetivo inicial de este post era hablar del supuesto daño que esta huelga general (y las que vengan) hace a la “credibilidad” de España en el seno de la UE y en los “mercados” financieros. Así lo han entendido varias organizaciones empresariales españolas que tacharon la huelga de “irresponsabilidad mayúscula”. De este tipo de declaraciones se han hecho eco muchos periodistas, y la portada antes citada constituye un buen ejemplo de ello. Desde mi humilde conocimiento de la realidad, me parece que la credibilidad de un país no se mide por su fuerza sindical sino por su fortaleza económica y financiera, por su limpieza fiscal y por sus niveles de desarrollo. Desde mi ignorante punto de vista me pregunto si las urgencias que sufre la banca española a la hora de trincar en la barra libre del Banco Central Europeo (con un líder a nivel europeo como Bankia) no tendrán algo de alarmante para el Eurogrupo. O los niveles de fraude fiscal. O la caída del consumo reflejada en un descenso del 10% en la recaudación del IVA. O un precio de la vivienda que sigue sin descender. Imagino que todos estos indicadores micro y macroeconómicos importan poco en comparación con la “actitud” de los sindicatos españoles.

No seré yo el que defienda a CCOO y UGT, auténticas máquinas de engullir dinero, perros de presa del PSOE, que han olvidado a quien representan y que ya ni siquiera escuchan a sus afiliados (por citar un ejemplo, la penosa gestión de las huelgas de los profesores de secundaria imponiendo un calendario que no afectase a CCOO de cara a las relaciones con el Gobierno de la CAM). Más allá de estos señores, hay multitud de sindicatos que defienden a los trabajadores en sus correspondientes ámbitos funcionales y geográficos. Representantes unitarios y miembros de comités de empresa que luchan porque la crisis no se cebe con el asalariado, gente de bien que trabaja por los demás y no guiados sus propios intereses. Esos sindicatos también están detrás de la huelga general, aunque claro, esto no se vende bien en los medios de comunicación (ya que invalida la deslegitimación de la huelga por estar promovida por UGT y CCOO) y, por tanto, no existe.

Se lleva mucho mejor la crispación, las portadas absurdas, la manipulación subrepticia y cainita. Hace un rato veía a través de Facebook una imagen realmente dura que refleja una bandera española en la que se podía leer lo siguiente “De la crisis no se sale perroflauteando, yo el 29 voy a trabajar”. El derecho de huelga incluye el derecho a no hacer huelga, sin duda, y toda actuación de coacción al trabajador debe ser reprimida y castigada. Lo que parecen olvidar los benditos que se inventan estas cosas es que la huelga es un derecho individual, no un capricho. Que secundar una huelga implica no cobrar sueldo. Derecha o izquierda,  la pela es la pela, así que algún motivo deben de tener los “perroflautas huelguistas” para perder un día de salario, ¿no? Del miedo irracional que tiene cierto sector social a la calle, ya sean huelgas o manifestaciones (salvo que sea para pedir el fin de ETA o defender la familia católica tradicional), se podría escribir largo y tendido. Imagino que algo de culpa tiene la izquierda, claro. Y es que para que en este país la sociedad esté de acuerdo en algo solo vale ganar un Mundial de fútbol y eso, más allá de cualquier sesgo político, es un fracaso realmente triste.

Desmontando falacias en educación

El tema de moda en todas las tertulias, ya sean en la radio o en la tasca, es la educación pública. Ya hice referencia hace unos días al porqué de este protagonismo: los recortes de la CAM. Y de aquellos barros vienen estos lodos. En esta entrada solo quiero criticar desde mi humilde punto de vista (que como todo punto de vista subjetivo no es la verdad absoluta, ni pretende serlo) algunas de las declaraciones que he venido leyendo/escuchando estos días.

1) Es una huelga política promovida por la izquierda. En España hemos llegado al extremo de que cualquier huelga tiene, para el votante del PP, un tinte “marxista, progresista, revolucionario”. Vamos a recordar una vez más que el derecho a la huelga está recogido en el art. 28.2 de la Constitución. En ese artículo no se establece ningún criterio político para hacer la huelga, simplemente se reconoce ese derecho. Bien es cierto que los sindicatos han tenido una actuación vergonzosa en los últimos años y que su discurso y sus maneras tienen que cambiar, pero afirmar que el 60-70% de los profesores de la pública son de izquierdas por el hecho de querer defender su trabajo y la manera de realizarlo me parece partidista y un tanto radical.

2) El profesor de la privada y de la concertada cobra menos y trabaja más. Es cierto que cobran menos, nadie lo niega. También es cierto que la diferencia salarial se redujo el año pasado con el recorte del Gobierno (entre un 5% y un 10%) y que se reducirá aún más con los recortes que vienen. Tampoco olvidemos que tienen el sueldo congelado. Lo de que trabajan más por el hecho de que imparten 25 horas lectivas frente a las 18 de los profesores de la pública es una chorrada, con perdón. Yo he sido alumno en la concertada y puedo afirmar que muchos profesores terminaban sus clases y se iban a su casa, nada de calentar silla en el centro o estar disponibles para desdoblamientos o para algún tipo de plan de apoyo. Respecto al total de horas semanales del profesor de la pública, vuelvo a remitirme al señor Alberto Noguera que lo explica alto y claro. Para los paranoicos de la derecha, este señor tiene una independencia bastante contrastada y dudo muchísimo que sea votante del PSOE.

Si los profesores de la concertada están descontentos con su sueldo que pidan el mismo tipo de oposición que la de los profesores públicos, que hagan las mismas horas en el centro y después hablamos. Tienen los cauces legales pertinentes para pedirlo y tienen su derecho a la huelga. Ah no, espera, que éstos son “profesores decentes, cívicos y solidarios”.

3) La enseñanza pública es una mierda, los resultados así lo atestiguan. De las cuatro falacias que vengo a desmontar, ésta es la mayor de todas. Los que afirman esto suelen basarse en notas medias, relacionando el valor de éstas con la calidad y el desempeño de la docencia. No niego que exista una relación directa entre las dos variables, porque es obvio que existe, pero también confluyen muchos más factores que explican esa diferencia en las notas. Por citar algunos de esos factores:

– nivel de ingresos de los padres

– nivel educativo de los padres

– instalaciones y recursos de los centros (más dinero, más recursos)

– número de alumnos por aula (que no para de crecer en la pública)

– nacionalidad del alumno (problemas de integración lingüística y/o social, nivel muy bajo en las materias, etc)

– número de centros (a más centros, más dispersión de notas)

Teniendo en cuenta estos factores sí que se explica (siempre de forma incompleta, que es estadística al fin y al cabo) la diferencia de notas y de resultados entre la enseñanza pública y la privada-concertada. Habría que incluir otros factores menos constatables pero igual de importantes como el proceso de selección del alumnado en la privada-concertada (entrevistas, posibilidad de rechazar a un alumno si presenta problemas de integración) o la curiosa tendencia de ciertos colegios a inflar la nota en los exámenes finales.

4) Las huelgas sólo se realizan en autonomías gobernadas por el PP.  Hasta ahora ha habido huelgas o protestas en Madrid, Castilla-La Mancha, Galicia, Navarra y Cataluña. En las tres primeras gobierna el PP, en las dos siguientes no. También parece lógico pensar que haya protestas en las Comunidades donde hay recortes, ¿no? Aquí tenemos los de la señora Cospedal y aquí los de Feijoó.

Todo vale para difamar y poner a la gente en contra del profesorado, auténticos demonios responsables del caos fiscal en España, insolidarios y egoístas como pocos. Qué curioso que la CAM quiera ahorrar 80 millones de euros en la pública (echando a 2.500 o 3.000 interinos a la calle, algo que muchos obvian), pero al mismo tiempo se aumentan las subvenciones a la privada (90 millones de “gasto”) y se dan ayudas de 350 euros por grupo y por hora semanal para actividades extraescolares a la concertada. Ya se va viendo hacia donde fluyen los ríos. Pintan bastos para la enseñanza pública.

*Imagen de Javier Barbancho, El Mundo.