Un Rey para la eternidad

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El año 2015 acababa para el Real Madrid con una prematura eliminación en Copa del Rey tras un error incomprensible, lamiendo las heridas tras aquel 0-4 en el Clásico de noviembre y viendo al Barça completar su repóker tras ganar en el Mundial de Clubes por 0-3 a River Plate pocos días antes de Navidad.

Rafa Benítez no sabía si iba o si venía, se dejó dos puntos más contra el Valencia y fue destituido antes de la noche de Reyes. Florentino Pérez, completamente desbordado sin saber cómo capitalizar el triunfo de su equipo en la Champions League de Lisboa 2014, optó por un compañero de sus años galácticos, un amigo. Zinedine Zidane llegó sonriendo al vestuario blanco, como si ya supiese todo lo que iba a conseguir, como si en el fútbol todo fuese tan fácil como marcar un penalti “a lo Panenka” en una final de un Mundial. Algunos, pocos, nos echamos a temblar porque vimos en este señor una sombra de aquel entrenador sin experiencia que aterrizó en el Camp Nou en mayo de 2008. Se rieron de nosotros.

El Madrid marchaba tercero en Liga, a dos y cuatro puntos de Barcelona y Atlético, pero la sensación era de equipo en ruinas, de fábrica de sueños rotos, la de una Décima ganada “en el descuento” y “gracias al bajón físico de su rival”, como si así se restase mérito a lo logrado por Ancelotti tras los años de tierra quemada de Mourinho. Quedaban 20 partidos de Liga por delante.

A partir de ahí, el Madrid sumó en Liga 17 victorias (incluida una en el Camp Nou, poniendo fin a 39 partidos seguidos sin perder de un Barça que parecía invencible), 2 empates y una sola derrota, ante el Atlético de Madrid, la única que el Bernabeu presenciaría hasta una tarde-noche de abril de 2017 en la que Messi decidió ponerle algo de sal a una Liga más blanca que la Cibeles. 53 puntos de 60 posibles, 63 goles a favor por 16 en contra. Nadie estuvo a la altura de Zidane desde que llegó, pero esos dos puntos de desventaja que Benítez dejó con el Barça fueron suficientes para que Luis Enrique sumase su segunda (y última) liga.

A esas 17 victorias, deben añadirse las 29 conseguidas en esta Liga 2016/2017, brillantemente ganada por el Real Madrid. Los registros del vigente campeón desde que Zidane cogió el mando en la llamada “competición de la regularidad”, aquella que muchos culés defendían como “la más difícil de ganar” cuando Sergio Ramos levantaba al cielo de Milán la Undécima, son de 46 victorias, 8 empates y 4 derrotas. 146 de 174 puntos posibles, el 83,91%. Con 169 goles a favor y 57 en contra. Hablamos de 58 partidos en los que ningún equipo (ni Barcelona, ni Bayern, ni Chelsea, ni PSG) ni entrenador de Europa (ni Mourinho, ni Conte, ni Ancelotti, ni Guardiola), ha sumado tanto. No lo busquen: no lo encontrarán.

Además de dichos registros, que no hacen sino hablar de la excelencia de un entrenador que denostaban por su “perfil bajo“, tenemos un récord de 40 partidos seguidos sin conocer la derrota y de 65 partidos (y sumando) marcando. Se ha hablado mucho de la mano gestora de Zidane, de su normalidad, de su educación y de su ascendencia sobre las estrellas del Madrid (especialmente, sobre Cristiano Ronaldo). Es muy difícil explicar resultados durante 58 partidos apelando únicamente a esos factores y seguir despreciando las variantes tácticas y el trabajo del, hoy por hoy, mejor entrenador del mundo.

Zidane lo ha hecho todo de una forma tan sencilla que la Liga 2016/2017 ha parecido rutinaria, tan rutinaria como la Champions League ganada ante la Juventus de Turín el pasado sábado. La ganaron arrollando al campeón alemán, al vigente subcampeón europeo y al equipo que ha mandado en Italia sin sombra alguna durante los últimos seis años, un equipo que llevaba un año sin encajar más de tres goles en un partido y al que le habían metido tres goles durante toda la Champions League. Un equipo que, tan sólo dos meses antes, había reducido al Barça de Messi a cenizas con la facilidad con la que se espanta a una mosca. El Real Madrid le metió cuatro a la Juve, la empequeñeció a un nivel absurdo durante la segunda parte de Cardiff y ganó por 12ª vez el título más grande que existe a nivel de clubes. Zidane, sonriente, trajo de vuelta el doblete a Madrid, terreno vedado durante casi 60 años, y se fumó la maldición del campeón de Champions (ya saben, aquella que dice que el campeón nunca revalida título) con la misma naturalidad con la que después cantaba y reía con sus muchachos en la celebración posterior.

El Real Madrid 2016/2017 culmina así un año soberbio, saca brillo a un palmarés que ya lucía con la fuerza de mil soles y sigue aumentando su leyenda. Si Mourinho trajo el cambio y la competitividad (Copa 2011, Liga 2012) y Ancelotti la calma y el saber estar (Copa 2014, Champions 2014), Zidane ha traído la excelencia y la normalidad (Liga 2017, Champions 2016 y 2017). El ciclo, que es glorioso, tiene todos los mimbres para prolongarse durante muchos años más, con una plantilla sin parangón plagada de jugadores jóvenes y con ADN 100% madridista y unos rivales abúlicos, condenados, llenos de urgencias.

Se habla y se escribe sobre Cristiano Ronaldo (que en este 2017 igualará a Messi en Champions y Balones de Oro), pero este Real Madrid, coral y maravilloso, cristaliza en su entrenador. En tiempos de jugadores extraterrestres, periodistas desquiciados y entrenadores excesivos, la normalidad de Zidane y la excelencia de su Real Madrid es la única certeza del fútbol mundial. Un señor sonriente que, a base de trabajo y talento, se ha traído a su lado a jugadores y aficionados, dejando al otro lado sólo a aquellos que le seguirán exigiendo que el Madrid gane más títulos, goleando más, pulverizando más récords. A Zidane, por suerte, todo eso le da igual: nunca se preocupó por lo que dijeran de él. Fue el regalo de reyes que le trajeron al Real Madrid hace ya un año y medio y él, como único Rey de Europa, trajo al Real Madrid la eternidad.

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Lo que pretendo hacer

Este espacio o blog o como lo quieras llamar es una idea a la que llevaba dando vueltas mucho tiempo y creo que ahora es el momento para empezarla. Empiezo este blog como una experiencia más, dispuesto a aprender paso a paso.

No quiero encasillarme en ningún tema en concreto, así que básicamente intentaré tocar todos los palos desde actualidad, historias que me interesen, cultura, algo de deporte… Incluso puede que llegue alguna reflexión. Y seguramente habrá muchas entradas nada serias con detalles que encuentre a través de Internet.

Me he propuesto actualizar el blog con cierta regularidad, pero ya sabemos cómo van estas cosas, así que ya veremos de aquí en un mes cuántas cosas de interés real he conseguido publicar.

De momento me estreno hoy, 21 de marzo de 2011, y perdonadme el estilo: ya se sabe, los comienzos son siempre duros.