Bankia y las vergüenzas

Decía Francisco de Quevedo que “la hipocresía exterior, siendo pecado en lo moral, es grande virtud política”, y no le faltaba razón. El pasado 7 de mayo Rodrigo Rato dimitía como presidente de Bankia, apenas 9 meses tras la salida a Bolsa de la entidad. Días después se filtraba lo que muchos sabíamos o pensábamos: que la fusión de todas aquellas Cajas había sido un enorme error porque sumar grandes deudas para hacer una deuda enorme nunca puede ser una solución. Resulta que la entidad está completamente quebrada y que se necesitan miles de millones de euros para sacarla adelante. Primero se habló de 7.000, luego 10.000 y acabaron fijando el tema en 19.000 millones (más 4.500 millones del FROB inyectados en 2010). Casi nada. Por el camino se quedaba muchísima gente que hace unos días protestaban al nuevo Presidente Goirigolzarri reclamando sus ahorros. No los recuperarán. Como tampoco recuperará el Estado su aportación gigantesca, pues lejos de articular la ayuda como un préstamo se optó por realizar una aportación de capital, por lo que ahora todos somos “bankeros” y nos espera “todo un futuro juntos“.

Tras anunciar el rescate a la entidad, algunos grupos parlamentarios pidieron la comparecencia de los responsables de este escándalo bursátil, uno de los mayores de la historia de Europa. Básicamente, que administradores (Rato, Blesa, Olivas, junto con otros consejeros), políticos (Solbes y Salgado) y reguladores (Miguel Ángel Fernández Ordóñez) atendiesen a algunas preguntas del Parlamento. Se pedía una explicación de lo que hicieron, de cómo gestionaron, de por qué permitieron este desaguisado. La sociedad española se merecía unas palabras, había que depurar responsabilidades políticas. Pero el PP, con la inestimable ayuda de CiU y con cierta tibieza del PSOE, se negó a permitir un debate público.

Bloquearon la comparecencia de MAFO a pesar de que el exgobernador del Banco de España expuso públicamente su deseo de ir al Congreso; bloquearon la posibilidad de formar una comisión de investigación, optando por una Subcomisión a puerta cerradabloquearon posibles explicaciones de Rodrigo Rato, Elena Salgado (exministra de Economía) o Julio Segura (presidente de la CNMV); ni siquiera dejaron que Mariano Rajoy explicase el proceso de nacionalización de la entidad. Las excusas fueron desde los “podría dañar la credibilidad del sistema financiero español” hasta el simple y llano “no conviene”, pasando por el clásico cruce de acusaciones con la oposición y la necesidad de mantener la “confianza de los mercados”. Ante las acusaciones de falta de transparencia y de rigor democrático, la diputada popular María Arenales Serrano llegó a declarar que “decir sí a la transparencia es decir que las dos reformas financieras han ido a exigir a la banca que actualice los activos inmobiliarios, poner dos auditoras independientes”. O sea, que estamos con vosotros en espíritu pero que ya otro día lo hablamos.

UPyD, en un gesto que merece el agradecimiento de todos, se embarcó en un proceso penal contra los dirigentes y consejeros de Bankia, proceso que se inició ante la Audiencia Nacional con la querella que fue admitida el pasado miércoles 4 de julio. El juez Andreu citó como imputados a Rato, Olivas (expresidente de Bancaja), y a más de treinta consejeros de las cajas que formaban Bankia, entre los que figuran nombres tan ilustres como el del exministro Ángel Acebes. Algunos de los cargos: estafa, falsedad contable y administración desleal. Ni siquiera entonces, ante la amenaza de que un barón como Rato pudiese acabar barrido por la marea, (algo que habrá que ver en próximos meses) el PP aceptó un debate público para depurar responsabilidades. Sobre la imputación de Rato, las mejores declaraciones las dejó el ministro de Cultura, señor Wert con aquel “se sobreinterpreta el concepto de imputación”.

Hoy, la Audiencia Nacional admite otra querella contra Bankia presentada por el 15-M. Rato dice que quiere ir al Congreso a explicar su gestión y al cabo de una hora el PP acepta en la Subcomisión del FROB (esa cuyas sesiones se celebran a puerta cerrada) que Rato declare junto a otros 24 individuos, entre los que están MAFO, Julio Segura, Elena Salgado, Pedro Solbes, etc. Curioso, ¿verdad? Todos aquellos que hasta hace unos días no debían acudir a un debate público porque “no era conveniente”, porque “no era el lugar ni la forma”, ahora van a asistir para que sean fiscalizados públicamente (y eso que algunos de ellos están ya inmersos en un proceso judicial). La hipocresía política, esa gran virtud.

Distintas teorías que se le ocurren a un servidor:

1) Rato no quiere ser un nuevo Mario Conde y ha atenazado al PP para que su responsabilidad se diluya, para que quede claro (pase lo que pase en la Audiencia Nacional) que él no es un ladrón ni el culpable de este asunto.

2) El Gobierno ha recibido ayudas en Europa que exigen fuertes recortes para las próximas semanas, recortes que ni su propio electorado entiende ya que no venían en el programa electoral del pasado mes de noviembre. Para ocultar el tijeretazo y ganar crédito ante la sociedad, llaman a los posibles responsables (muchos ligados al PP, aunque hay notables ausencias en esa lista como Miguel Blesa) para que den explicaciones.

3) Una vez conseguidos los 30.000 millones de Europa como anticipo para recapitalizar bancos, es el momento (ahora sí) de hablar de gestión y responsabilidades. Tanto en este escenario como en el anterior, Rato habló antes que el PP como estrategia de transparencia de cara a su proceso judicial. En el primer escenario, Rato habría hablado antes para presionar al Gobierno, dejándole sin margen de maniobra ante la amenaza del ‘enfant terrible’. Esta tesis estaría apoyada por las declaraciones de Rato a principios de junio criticando la decisión de nacionalizar Bankia, algo que sorprendió a muchos.

En cualquiera de los casos, la presencia de todas estas personas en el Congreso es un motivo de alegría (algo tardío, eso sí) para la democracia, para UPyD y para el 15M, y supone otro golpe para el bipartidismo español que verá su gestión aireada ante la prensa y los ciudadanos. Otro hachazo más.

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El misterio del rescate

Fuente: Europa Press

El plan de asistencia financiera, el “bailout” que no es rescate, es, al margen de lo que digan los medios internacionales, un exitazo. 100.000 millones de euros (que incluyen un amplio margen de seguridad, según De Guindos) que vendrán con unas condiciones “muy favorables”, “mucho mejores que las del mercado actual” y que “no tienen condiciones para el Estado en materia presupuestaria o fiscal”. El dinero de Europa lo recibirá el FROB (un fondo público financiado con aportaciones de las entidades financieras y del Estado), que lo irá administrando a las entidades con problemas (el 30% del sistema, según el FMI) y lo devolverá emitiendo deuda pública. That’s it.

Algunos periodistas se congratulaban: no habrá intervención, que decía gozoso Pedro J. Ramírez. Hermann Terstch recordaba a ZP (la herencia 2004-2011) y retuiteaba mensajes de disgusto por los tendenciosos titulares de El País (que hablaban de “rescate”, osados ellos). Uso a estos dos periodistas como termómetro de opinión porque les considero autoridades en lo suyo. En el canal 24 horas, varios tertulianos hablaban del “gran éxito de Rajoy”, como si de la escena del té en Alicia en el País de las Maravillas se tratase: hasta había un señor que decía que Rajoy hacía bien en irse a Polonia con la Selección, en plan celebración. Y ya para cerrar la jornada llegaba Paco Marhuenda a lanzar el chupinazo:

La tarde era gloriosa, por fin España recuperaría la confianza de los mercados y crearía empleo para retomar la senda del crecimiento, solo faltaba una victoria de ‘La Roja’ en la Eurocopa de fútbol para que se cerrase el círculo de felicidad. Pero llegaron los aguafiestas: aparte de los ya citados medios internacionales (los muy antiespañoles Bloomberg, Times o Washington Post; además del muy demagógico ministro de finanzas alemán), había gente que no acababa de tomarse la pastilla azul. Desde los que partían de un sano escepticismo (¿qué patatas nos traes, don Luis?) a otros que daban en llamar al pan, pan y al vino, vino:

Las dudas también venían de gente de la izquierda más radical, no se crean:

Y es que huele un poco mal el tema este de la “asistencia financiera en condiciones muy favorables”. Primero porque el Presidente nos dijo hace escasos 12 días que la banca española no necesitaría dinero de Europa. Segundo porque nadie le presta 3.000 euros al vecino para que se los dé a su hijo sin condición alguna. No digamos ya si el que presta el dinero es el Eurogrupo, el vecino es España y el mozalbete es el sistema financiero español, ese que ha vivido quince años “por encima de sus posibilidades”. Y tercero porque se iban filtrando algunos detalles de la todavía desconocida letra pequeña (como que se pagará el mismo tipo de interés que se les pide a las intervenidas Portugal, Irlanda y Grecia) e hipótesis sobre lo que se nos puede venir encima. En suma, que se puede entender que empezásemos a preguntarnos si no era demasiado pronto para empezar a chuparnos las pollas.

El mosqueo se iba haciendo mayor conforme avanzaba la rueda de prensa. De Guindos se afanaba en remarcar que “las condiciones de la asistencia son muy favorables” (hasta en tres ocasiones lo dijo) y que “el FROB ya había hecho este tipo de cosas con anterioridad, por valor de 20.000 millones de euros”. Surgían preguntas: si eran tan buenas las condiciones y tan ajenas a la economía real, ¿por qué no se las relataba a los periodistas que se encontraban delante de él? ¿por qué no nos daba la buena nueva el Presidente del Gobierno? ¿por qué, como preguntaba astutamente una periodista, no se había pedido antes esta clase de ayuda? ¿Por qué se habla de recapitalizar el sistema financiero si para eso están los LTRO del Banco Central, en los cuales la banca española es la que más fondos obtiene? De Guindos esquivaba las balas y se escabullía justo cuando los periodistas estaban recibiendo el comunicado del Eurogrupo.

Comunicado, por otro lado, escueto y bastante simple, pero que tiene dos frases que merecen ser rescatadas:

The Spanish government will retain the full responsibility of the financial assistance and will sign the MoU […] Progress in these areas (refiriéndose al control del déficit) will be closely and regularly reviewed also in parallel with the financial assistance“.

Nota: el MoU no se refiere al entrenador del Real Madrid, son las siglas de Memoranda of Understanding, una especie de acuerdo de intenciones, un contrato donde las partes se comprometen a llevar a cabo una serie de obligaciones recíprocas, muy utilizado en Derecho Internacional Privado.

No hace falta ser un gran conocedor del inglés para entender lo que dicen los señores ministros de finanzas de Europa, pero lo resumo brevemente: el Estado español asumirá hasta 100.000 millones de euros de capital y será supervisado en el control de la asistencia financiera y del déficit por el Banco Central Europeo y la Comisión (queda ver qué papel juega el FMI). Deuda privada que pasa a ser deuda pública por arte de magia. Deuda que se suma a la que ya tenemos en una cantidad nada despreciable (el 10% del PIB). Deuda que habrá que pagar, que generará intereses. Intereses que irán a déficit, un déficit que hay que controlar. ¿Y cómo se controla el déficit? Pues eso.

España, Estado Bancario de Derecho

Ha salido hace unos minutos la noticia de que la familia Botín no será enjuiciada por la Audiencia Nacional por delitos de fraude fiscal entre 2005 y 2009, en concreto, la no declaración de IRPF y Patrimonio de esos años. Se descubrió el pastel porque en mayo de 2011 alguien filtró una lista de clientes del banco suizo HSBC. Dentro de esa lista hay otras 657 personas investigadas, con un volumen estimado de entre 6.000 y 8.000 millones de euros en esas cuentas. La causa, que afectaba a Emilio Botín e hijos (además de su hermano), fue denunciada por la Fiscalía Anticorrupción hace poco menos de un año. La denuncia se produjo con el fin de que los delitos correspondientes al ejercicio de 2005 no prescribiesen. En cuanto conocieron de la denuncia, los Botín acudieron raudos a pagar lo que debían, unos 200 millones de euros. Nótese que la regularización “voluntaria” se realiza después de que se produzca la denuncia.

El auto de la Audiencia Nacional dice que la regularización practicada por los denunciados es correcta y anterior a que se hubiera incoado, por parte de los órganos de la Agencia Tributaria, un procedimiento de inspección o de verificación (¿por qué no se inició este procedimiento cuando había tantas lagunas en la documentación?), por lo que se debe eximir de responsabilidad a la familia Botín, en aplicación del articulo 305.4 del Código Penal.

Vayamos al art. 305.4 que cita nuestro ínclito Tribunal:

Quedará exento de responsabilidad penal el que regularice su situación tributaria antes de que se le haya notificado por la Administración tributaria la iniciación de actuaciones de comprobación tendentes a la determinación de las deudas tributarias objeto de regularización, o en el caso de que tales actuaciones no se hubieran producido, antes de que el Ministerio Fiscal, el Abogado del Estado o el representante procesal de la Administración autonómica, foral o local de que se trate, interponga querella o denuncia contra aquél dirigida, o cuando el Ministerio Fiscal o el Juez de Instrucción realicen actuaciones que le permitan tener conocimiento formal de la iniciación de diligencias.

Igual es que no entiendo bien el castellano pero, ¿no se había producido ya una denuncia (o querella, lo desconozco) contra los Botín cuando estos procedieron a regularizar “voluntariamente” su situación fiscal? ¿Cómo puede el señor instructor decir que la regularización es correcta cuando es obvio que es una regularización forzada por la inminente apertura de un juicio del que se podrían haber derivado penas de prisión de hasta cinco años y una multa de 1.200 millones de euros? ¿Dónde está la “voluntariedad? O sea, que si yo defraudo 120.000 euros (el mínimo para ser delito en este momento, pendiente de esa reforma anunciada hace 10 días por el Gobierno para reducirlo a 50.000) me puedo esperar a que me denuncien antes de pagar y no me pasa absolutamente nada porque he pagado por mi voluntad, porque me ha dado por ser solidario y honrado de repente.

Este tipo de decisiones junto con las amnistías fiscales solo sirven para incentivar aun más la cultura del robo sistemático, de la extorsión más descarada. ¿Por qué pagar lo que debo si puedo quedármelo hasta que me investiguen sin que me puedan encausar y acabar en la cárcel? “Si te debo un millón tengo un problema, si te debo 100 millones el problema lo tienes tú”. Los ladrones de guante blanco siempre se van de rositas, sin fiscalizar absolutamente nada, sin que se mueva una hoja. El fraude desangra España año tras año, pero nos comemos la tostada y no pasa ni media. Proteccionismo extremo, partidos comprados por estos señores y un sistema que está corrompido desde los cimientos. Ni democrático, ni social, ni chorradas constitucionales. España, Estado Bancario de Derecho. Y tirando.

P.D. Ayer se sabía que Carlos Dívar (Presidente del CGPJ-TS) no será tampoco enjuiciado por utilizar fondos públicos en viajes privados. Llueve y llueve sobre mojado.

Huelga y miedo

Con el 29 de marzo llega la huelga general a España, con un seguimiento que nadie conocerá debido al baile de cifras contradictorias que rodea a cualquier evento público y al que tan bien acostumbrados estamos. Los sindicatos hablarán de “éxito rotundo”, el Gobierno de “absoluta normalidad”, la izquierda de “debilidad del PP”, la derecha de “fracaso del sindicalismo anacrónico y corrupto”. Lo normal, vaya. Tampoco vamos a sorprendernos por la descacharrante portada de La Razón de hoy, un ejercicio de manipulación, demagogia, populismo y falseamiento de lo más burdo. No le falta de nada, solo rigor periodístico.

El objetivo inicial de este post era hablar del supuesto daño que esta huelga general (y las que vengan) hace a la “credibilidad” de España en el seno de la UE y en los “mercados” financieros. Así lo han entendido varias organizaciones empresariales españolas que tacharon la huelga de “irresponsabilidad mayúscula”. De este tipo de declaraciones se han hecho eco muchos periodistas, y la portada antes citada constituye un buen ejemplo de ello. Desde mi humilde conocimiento de la realidad, me parece que la credibilidad de un país no se mide por su fuerza sindical sino por su fortaleza económica y financiera, por su limpieza fiscal y por sus niveles de desarrollo. Desde mi ignorante punto de vista me pregunto si las urgencias que sufre la banca española a la hora de trincar en la barra libre del Banco Central Europeo (con un líder a nivel europeo como Bankia) no tendrán algo de alarmante para el Eurogrupo. O los niveles de fraude fiscal. O la caída del consumo reflejada en un descenso del 10% en la recaudación del IVA. O un precio de la vivienda que sigue sin descender. Imagino que todos estos indicadores micro y macroeconómicos importan poco en comparación con la “actitud” de los sindicatos españoles.

No seré yo el que defienda a CCOO y UGT, auténticas máquinas de engullir dinero, perros de presa del PSOE, que han olvidado a quien representan y que ya ni siquiera escuchan a sus afiliados (por citar un ejemplo, la penosa gestión de las huelgas de los profesores de secundaria imponiendo un calendario que no afectase a CCOO de cara a las relaciones con el Gobierno de la CAM). Más allá de estos señores, hay multitud de sindicatos que defienden a los trabajadores en sus correspondientes ámbitos funcionales y geográficos. Representantes unitarios y miembros de comités de empresa que luchan porque la crisis no se cebe con el asalariado, gente de bien que trabaja por los demás y no guiados sus propios intereses. Esos sindicatos también están detrás de la huelga general, aunque claro, esto no se vende bien en los medios de comunicación (ya que invalida la deslegitimación de la huelga por estar promovida por UGT y CCOO) y, por tanto, no existe.

Se lleva mucho mejor la crispación, las portadas absurdas, la manipulación subrepticia y cainita. Hace un rato veía a través de Facebook una imagen realmente dura que refleja una bandera española en la que se podía leer lo siguiente “De la crisis no se sale perroflauteando, yo el 29 voy a trabajar”. El derecho de huelga incluye el derecho a no hacer huelga, sin duda, y toda actuación de coacción al trabajador debe ser reprimida y castigada. Lo que parecen olvidar los benditos que se inventan estas cosas es que la huelga es un derecho individual, no un capricho. Que secundar una huelga implica no cobrar sueldo. Derecha o izquierda,  la pela es la pela, así que algún motivo deben de tener los “perroflautas huelguistas” para perder un día de salario, ¿no? Del miedo irracional que tiene cierto sector social a la calle, ya sean huelgas o manifestaciones (salvo que sea para pedir el fin de ETA o defender la familia católica tradicional), se podría escribir largo y tendido. Imagino que algo de culpa tiene la izquierda, claro. Y es que para que en este país la sociedad esté de acuerdo en algo solo vale ganar un Mundial de fútbol y eso, más allá de cualquier sesgo político, es un fracaso realmente triste.

Apuntes del “debate” PPSOE

Rubalcaba es un cadáver político. Se ve tan perdedor que no tiene fuerzas ni para defender su programa. Hizo una especie de sesión de control a un Presidente del Gobierno. Por momentos parecía el entrevistador. De más a menos, claramente. Buen final, aunque ya sin crédito.

Rajoy jugó a la italiana. El problema de España es el paro, no hace falta ser un genio para saber que la estrategia de esta pseudo conferencia iba por ahí, y así ha sido. Dubitativo, falto de ritmo en algunos momentos, rehuyendo la confrontación pero sobradísimo en todo momento. Sabe que la mayoría absoluta nadie se la puede quitar, 5 millones de parados es mucho crédito.

Zapatero es como Lord Voldemort. Solo Rajoy estuvo a punto de nombrarle por dos veces, quizá como estrategia aunque no creo que sea tan inteligente.

– Nada de debate. No por esperado fue menos doloroso. Ni hay democracia, ni se la espera. Los españoles no tenemos más remedio que aferrarnos a nosotros mismos e intentar luchar por el cambio, algo nada halagüeño teniendo en cuenta nuestro historial.

–  Los emprendedores tocados muy de refilón. Algún plan de crédito y poco más. Suspenso, pues son la principal baza para recuperar la economía y el tejido productivo de este país.

Los jóvenes somos una cifra para Rajoy, pero es que para Rubalcaba no somos nadie. Insoportable silencio al respecto.

– Rajoy está convencido de que no va a meter “ni un solo euro público” en los bancos españoles. Rubalcaba nos insulta al decir que no les hemos dado nada. Claro, se refiere a que se lo prestamos, bien directamente con las Cajas, o indirectamente por medio de UE.

Escaso debate fiscal, más allá del impuesto sobre las grandes fortunas que Rubalcaba defendió pero Rajoy criticó por su oportunismo. Rubalcaba deslizó una posible reforma del impuesto de sociedades pero fue un fugaz espejismo. Nada sobre revisión de la progresividad fiscal para reactivar el consumo.  Yo apuesto por subida del IVA en 2012, aparte de la subida de la factura de la luz y alguna rebaja para las empresas.

Ni una sola medida en materia de regulación financiera. Ni una. Silencio también en materia de corrupción y fraude fiscal, tampoco nada sobre lo que nos va a costar la negociación en Bruselas. Mienten y ocultan, lo esperado. Si es que aquí roban hasta los príncipes.

Ni una sola medida encaminada a la transparencia de las Administraciones y de lo que hacen nuestros políticos. No les interesa, claro.

– Va a haber toque muy serio en las indemnizaciones por despido. El subsidio del paro también va a tener recorte más que seguro.

Parece que pensiones, educación y sanidad se quedan públicas. Rajoy no ha mencionado la palabra “universal”. Me temo tijeretazo o copago a partir de ciertas rentas. De todas formas, la educación puede seguir pública, pero las reformas de Feijó o de Aguirre demuestran que se puede recortar sin que deje de serlo.

– El matrimonio para parejas homosexuales no seguirá llamándose así. Hay un sector duro del PP que no lo quiere y Rajoy quiere contar con esos votos, siempre fieles si se les da lo que piden.

ETA tocada de refilón, felicitación mutua y constancia de que el diálogo persistirá para acabar definitivamente con la banda armada. Lo único realmente positivo.

Absolutamente nada sobre cultura o copyright. La Ley Sinde seguirá su curso y a partir de 2012 se cerrarán páginas, que a nadie le quepa duda. Nada sobre telecomunicaciones ni Internet. Mucho Twitter y Facebook , y parece que luego no les importa un pimiento.

Política exterior inexistente. Y hay mucho: Afganistán, Siria, Israel, norte de África… Tendremos improvisación, como siempre.

En conclusión, un paripé que sirve como certificado de defunción de nuestro sistema democrático. El bipartidismo ha llegado a su mayor perfección hoy: dos políticos que representan a sus dos partidos  (y se permiten el lujo de hablar de “las otras fuerzas políticas”…) tirando a la basura más de medio millón de euros, diciéndose cosas que todos sabíamos, sin auténticas propuestas, ni siquiera con carisma.

Momentos realmente patéticos como el “shi, shi, shi”-“no, no, no” de besugos, el garrafal error de Rajoy metiendo pueblos sevillanos dentro de Cádiz (“yo me pateo muchos pueblos, señor Pérez Rubalcaba”), las “inshidias”, etc. ¿Alguien se sorprende?

Y mientras tanto en Europa se desata la tormenta en Italia, España la sigue hacia el abismo y el núcleo duro prepara una división de Europa entre los que pueden cumplir objetivos fiscales, y los que no. Aunque lo desmientan desde Berlín todos sabemos que es un plan B que está ahí, y que posiblemente llegue a materializarse. Habrá recesión, continuará el atraco de la oligarquía financiera y los ciudadanos seguiremos pasándolo mal. El sino de nuestro tiempo.

Grecia, el ¿verdugo? de Europa

Se ha armado la marimorena con el referéndum de Papandreu en Grecia. Se le come la opinión pública por este salvaje, novelesco se podría decir, giro de los acontecimientos. Cuando parecía que las aguas se amansaban momentáneamente con los acuerdos de la semana pasada (quita del 50% de la deuda pública griega, 8.000 millones de inyección directa, aumento de los requisitos de capital para la banca europea con el fin de amortiguar el golpe, aumento del Fondo de Estabilidad), llega el Presidente griego y prepara una consulta popular para que la gente diga si acepta este nuevo rescate (con los ajustes y reformas subsiguientes) o no.

El pánico se desataba el martes en las bolsas europeas. Alemania y Francia echaban la bronca a Grecia, pero Papandreu está decidido (si es que le dejan sus colegas políticos, cosa que no está clara). Un “no” en esa consulta sería lo mismo que la negación de los griegos a pagar un solo euro más, que los 200.000 millones que deben en bonos soberanos no se van a devolver. Es decir, suspensión de pagos. O lo que ustedes quieran. A partir de ahí, soñar y volar. Los analistas apuntan directamente a Italia y a España, ahogadas por unas economías estancadas y unas cuentas públicas que empeoran cada vez más. Se puede leer de todo: hundimiento de la economía europea, caída del euro, fin de la UE… Elijan su modalidad de catástrofe.

Qué curioso que vaya a ser Grecia, la primera gran civilización europea, la que acabe con Europa por su mala gestión fiscal, por su fraude masivo, por la sinvergonzonería generalizada y por una deuda que no quiere nadie (aunque en todas las subastas hasta hace bien poco, la demanda superaba amplísimamente la oferta de bonos que sacaba el Tesoro griego). Por cierto, respecto de la sinvergonzonería y la evasión fiscal no deberíamos ser nosotros, españoles, los que tirásemos la primera piedra (casi 280.000 millones de robo anual a las cuentas públicas estima nuestra Hacienda).

Se sigue haciendo creer a la gente, por activa y por pasiva, que la culpa de todos los males es la mala fe de los países y su excesivo gasto público. Que estamos ante una crisis fiscal, que la culpa la tenemos todos, los millones de europeos, por haber dispendiado millones y millones en pensiones, sanidad, educación, subvenciones y no sé cuántas cosas más. Que el sistema es insostenible y que hay que ajustarse el cinturón y gastar menos (estas afirmaciones, como bien apunta Carlos Carnicero, suelen venir siempre de gente pudiente y con las espaldas bien cubiertas).

Algunos hechos que cuestionan todo esto:

la banca europea lleva 3,7 billones de euros para rescates. La cifra puede parecer una burrada, pero seguramente sea así y está ahí para el que quiera escucharlo. Dinero en compra de activos tóxicos (de los que no se sabe si se recuperará algo), en garantías, en líneas de crédito superblando. Dinero fácil, barato, prestado rápidamente y sin condiciones (¿alguien puede citar alguna regulación a la que haya sido sometido el sector financiero desde que empezó la tormenta?). Dinero del erario público, NUESTRO dinero.

– Grecia ha recibido, desde mayo de 2010, 38.000 millones de euros de los 110.000 que se le prometieron. Y se atreven a hablar de un segundo rescate por un montante similar… Este dinero se paga a un precio de entre un 4,5 y un 18%, y su concesión lleva aparejada toda una batería de ajustes y privatizaciones (se pueden seguir en esta cronología).

– Ante la posibilidad de una quita de deuda griega, la banca europea dice que necesita 106.000 millones de euros para hacer frente a las consecuencias. 26.000 millones para la española, a pesar de tener una exposición de 800 millones a la deuda helena.

Viendo estas cifras, atando cabos, ¿cómo nos podemos creer que Grecia sea la culpable del desastre de la economía europea, que camina firme y decidida hacia una segunda recesión que posiblemente dure otros 3 o 4 años más? Por favor, basta de mentiras, estamos ante el mayor ROBO de la historia del capitalismo, y quien no lo quiera ver o es tonto o está mal informado. Con la excusa del problema del riesgo moral (no se puede dejar que los bancos caigan aunque sean los principales culpables de todo lo que lleva años ocurriendo), se está dando la oportunidad a los que deberían pagar los platos rotos para que aseguren sus posiciones, sus fortunas, su dinero. A los griegos se les pide que vendan todo lo que tienen, que ajusten hasta que no dé más de sí el cinturón, ¿para qué? ¿cómo van a devolver la deuda en un futuro próximo si cada vez generan más? ¿Nadie ve, de verdad, la inmensa trampa en la que estamos cayendo?

Les hemos dado millones y millones a los banqueros, a aquellos que compraron y vendieron activos tóxicos sin parar (las subprime, ¿se acuerdan de ellas?), que respaldaron préstamos sin garantías, que hicieron lo que quisieron y lo siguen haciendo. Estamos pagando sus excesos, ¿y todavía tienen narices para pedir más? ¿Por qué se ajustan a precios de mercado los títulos de deuda pero no se hace lo mismo con los inmuebles que están en los balances de los bancos? ¿Por qué se permite que nos tomen el pelo cuando una caja dice que tiene ganancias un trimestre para declararse en bancarrota al mes siguiente? ¿Por qué se permite que un banco no se someta a un test de estrés, que además luego resulta que coloca en los primeros puestos de calidad a un banco quebrado (Dexia)? ¿Por qué seguimos votando a los mismos payasos que están a sueldo de esta clase de gente? ¿A qué extremos hemos llegado para considerar que pedirle la opinión a los habitantes de un país sobre si quieren o no pagar por su esclavitud es un acto de irresponsabilidad que no tiene sentido?

Seamos valientes y asumámoslo. Los bancos están quebrados, y hacen lo imposible para no reconocerlo. Intentan tapar sus vergüenzas, limpiar balances, aguantar la agonía, y mientras nos van a ahogar a todos. Todo plan basado en la emisión de más deuda, en recortes y ajustes, sin una economía REAL que esté funcionando detrás, es un parche que no aguantará el reventón final.

Como bien decía ayer @Kurioso, “Si toda la economía mundial depende de lo que decida un pequeño país en referéndum es que el sistema económico actual es insostenible“.

P.D.- Según parece, Papandreu presenta su dimisión. No habrá referéndum, seguiremos con parches.

P.D.- Bajada de tipos del BCE. El miedo a la recesión ha forzado el cambio. ¿Será suficiente para reactivar el mercado del crédito? Lo dudo.

De la crisis, los rescates y demás

Llevaba tiempo queriendo hacer un resumen sobre lo acontecido en el asunto económico (con repercusiones brutales en lo social y en lo político) durante estos últimos 10-15 años. Este post no pretende ser innovador ni pretende facilitar grandes soluciones, sino que lo escribo en clave puramente informativa. Allá vamos.

El ser humano es muy ambicioso y eso se traduce en que cuanto más tiene, más quiere. Los grandes inversores y banqueros siempre están buscando la forma de hacer dinero, de engrandecer su riqueza. Ello está en la base del capitalismo, un sistema que tiene sus ventajas (asombroso crecimiento en años 60 y 70, mejora del nivel de vida) y sus inconvenientes (fuertes desigualdades y expolios, crisis cíclicas). En los años 90, las fuerzas económicas necesitaban un nuevo nicho donde depositar su dinero para que éste trabajase por ellos, toda vez que la actividad crediticia normal no era excesivamente rentable (tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo prestaban dinero a un tipo muy bajo) y el mercado de la energía, por poner un ejemplo, gozaba de una rentabilidad muy inferior a la que tiene ahora.

Se necesitaba algo que aportase un buen retorno para la inversión, una actividad que se aprovechase de lo fácil y barato que resultaba apalancarse (era absurdo que el dinero estuviese tan barato si no había algo en lo que invertirlo), un mercado que girase en torno a un bien fácil de obtener, que moviese mucho dinero y que tuviese una demanda fuerte y sostenida. Algún iluminado señaló a la vivienda.

Lo que pasó después, lo ilustra muy bien este vídeo:

Preguntas que quedan sin respuesta:

¿Por qué se produjo la crisis financiera de EEUU? Pues porque se pasaron dando crédito, se lo daban a cualquiera para generar más negocio y mover más dinero. El crédito era barato y la rentabilidad era alta. Los cualquiera no pagaron las casas, se les embargaban las casas, la oferta de vivienda se empezó a hacer muy grande y los precios bajaron. A los inversores les dejó de interesar especular, y se dejó de mover el mercadeo de CDOs. La banca se quedó con mucha mierda en sus balances,  se dejó de prestar dinero y la economía se contrajo. Cayó el consumo y la inversión, cayó la producción y aumentó el paro. Pura macroeconomía para principiantes. La globalización y la avaricia de “los mercados” hizo el resto para que en Europa nos hiciese el mismo efecto.

¿Por qué no se venden las casas pese a que sigue habiendo gente que las necesita? Sencillo. Quien está en el paro, no puede pagarla. Y quien sí puede no lo hace porque prefiere esperar a que los precios bajen (profecía autocumplida: “si no consumimos, bajarán los precios porque no consumimos”). Eso por no hablar de lo imposible que está el mercado del crédito en España ahora mismo.

Evolución precio de la vivienda

¿Por qué no bajan los precios de las viviendas? Porque los propietarios de los mismas (Bancos y Cajas) no quieren/pueden hacerlo. Si deprecian sus activos, tendrían unas pérdidas bestiales, se quedarían sin inversores y serían insolventes. Cualquiera puede ver los resultados de los grandes bancos españoles y comprobar que sus partidas de aprovisionamiento (dinero que se guarda a buen recaudo para poder hacer frente a pérdidas futuras) han crecido de forma exponencial en estos últimos años. Van dilatando el momento, refinanciando a sus deudores, intentando amortiguar el golpe.

¿Dónde está el superávit fiscal que conseguía España en años pasados? Consumido en unos meses de pago de subsidios sociales, ni más ni menos. El superávit se debía a una tasa de paro muy reducida que provocaba que, a pesar de unas tasas impositivas bajas en comparación con otros países de la UE-15, se ingresase más de lo que se gastaba. Ahora hay 5 millones de personas cobrando subsidios sociales, 5 millones de personas que no pueden pagar impuestos. Y eso es un lastre sencillamente insostenible.

¿Qué se hizo con el superávit que teníamos en los tiempos del “pilla, que ya pagará otro”? De todo. Las partidas de educación, sanidad y justicia (los tres pilares del Estado social) no se vieron incrementadas significativamente. Otras partidas como el I+D+i sufrieron tijeretazos brutales. El dinero se fue en obras de gran calado (soterramiento de carreteras, líneas de tren de alta velocidad, aeropuertos en mitad de la nada, embajadas para autonomías en países extranjeros), subvenciones (molinos de viento y placas solares, cheques bebé, fomento de las lenguas nacionales, cine, música, etc). Vamos, que se gastó una gran parte de nuestro dinero en actividades de gran calado e impacto económico, muy sostenibles a largo plazo y cuya deuda asociada es despreciable.

Si es una crisis asociada al sector de la vivienda, ¿por qué ha hundido al país? Porque España ha vivido de eso de forma casi exclusiva. Cuando se quedan en la calle tantas personas que se dedicaban a esto del ladrillo, el consumo sufre una contracción a nivel global. Si no hay consumo, las empresas necesitan menos personal y más gente va al paro. Y es un círculo vicioso: a más paro, menos consumo y más paro.

¿Qué consecuencias tiene esto para el Estado de bienestar? Como ya hemos dicho, la partida de subsidios sociales se está comiendo una parte muy importante de los ingresos del Estado (impuestos). ¿Cómo se cubre ese déficit? Colocando deuda, financiándote exteriormente. El problema de la deuda es que hay que pagarla. Y lleva asociada unos intereses que se ven incrementados debido a la situación de máxima incertidumbre internacional y a la mala posición del sistema financiero español (el inversor en deuda quiere más interés, porque el riesgo es mayor; además, el precio de los bonos baja para compensar el descenso de demanda y esto presiona al alza los tipos). Más intereses, más déficit, y más deuda para cubrirlos. Otro círculo vicioso que puede desembocar en el default o quiebra, esto es, no poder pagarle un céntimo a nadie. Para evitarlo, se hacen necesarios los llamados “ajustes” o “reformas”: medidas que suelen ir enfocadas al sector privado (abaratamiento del despido y reducción de salarios, con la correspondiente contracción del consumo y aumento del paro) y al sector público (reducción del gasto público mediante recortes sociales, aumento de impuestos, algo que nuevamente contrae el consumo). Las medidas, desde un punto de vista macroeconómico, son de pan para hoy y hambre para mañana.

Evolución precio de los bonos españoles

¿Es real el peligro de quiebra de los PIIGS (Portugal, Italy, Ireland, Greece, Spain)? A estas alturas, cualquiera habrá deducido que es muy real, de hecho está a punto de producirse en Grecia. Los llamados “planes de rescate” (que tienen muy poco de rescate) se limitan a echar billetes en un pozo sin fondo. Te pueden aflojar 150.000 millones de euros (eso sí, con un tipo de interés asociado, que aquí la caridad no se estila), pero ¿a qué los vas a dedicar? ¿Pago de intereses? ¿Reducir tu deuda? Es igual, tu nivel de paro sigue ahí, seguirás generando déficit y seguirás endeudándote para conseguirlo. No, el rescate pretende proteger al inversor y al sistema euro, pero nadie está cuestionando su validez para mover una economía parada y reactivarla para salir adelante.

¿Cuál es la solución? Quitar deuda y crear empleo, así de simple y así de complicado. Con empleo, los Estados eliminan déficit de una forma muy efectiva y rápida, sin necesidad de recortes y contracciones para su economía. Quitando deuda (o reestructurándola) se alivia la carga de los países, el problema es que nadie quiere asumir pérdidas.

¿Quién tiene la culpa? Vuelta al principio. Las autoridades regulatorias (mantuvieron tipos bajos para que la economía siguiese “on fire” ante el empuje de los países emergentes), los bancos (ante el crédito barato, acudieron como abejas a la miel, dedicando ese dinero a actividades de alto riesgo), los inversores (las grandes fortunas, siempre presionando para seguir acumulando riqueza, y que no pararon hasta reventar el sistema, ni pararán de hacerlo mientras les dejen. Ahora se dedican a la especulación con materias primas y alimentos) y los Gobiernos (miraron hacia otro lado, pillando en muchas ocasiones parte del pastel en un ejercicio de ignorancia e irresponsabilidad con más de un precedente).

¿Quién paga el desastre? Los ciudadanos. ¿Por qué, si no tenemos la culpa? Simple y llanamente, porque sí.

Recomiendo: Crisis de crédito explicada de forma sencilla, de por qué no se pueden aplicar políticas económicas keynesianas, sobre la falta de responsables en la sociedad actual, documental “Debtocracy” (en griego con subtítulos), Inside Job (documental ganador del Oscar 2011).