Huelga y miedo

Con el 29 de marzo llega la huelga general a España, con un seguimiento que nadie conocerá debido al baile de cifras contradictorias que rodea a cualquier evento público y al que tan bien acostumbrados estamos. Los sindicatos hablarán de “éxito rotundo”, el Gobierno de “absoluta normalidad”, la izquierda de “debilidad del PP”, la derecha de “fracaso del sindicalismo anacrónico y corrupto”. Lo normal, vaya. Tampoco vamos a sorprendernos por la descacharrante portada de La Razón de hoy, un ejercicio de manipulación, demagogia, populismo y falseamiento de lo más burdo. No le falta de nada, solo rigor periodístico.

El objetivo inicial de este post era hablar del supuesto daño que esta huelga general (y las que vengan) hace a la “credibilidad” de España en el seno de la UE y en los “mercados” financieros. Así lo han entendido varias organizaciones empresariales españolas que tacharon la huelga de “irresponsabilidad mayúscula”. De este tipo de declaraciones se han hecho eco muchos periodistas, y la portada antes citada constituye un buen ejemplo de ello. Desde mi humilde conocimiento de la realidad, me parece que la credibilidad de un país no se mide por su fuerza sindical sino por su fortaleza económica y financiera, por su limpieza fiscal y por sus niveles de desarrollo. Desde mi ignorante punto de vista me pregunto si las urgencias que sufre la banca española a la hora de trincar en la barra libre del Banco Central Europeo (con un líder a nivel europeo como Bankia) no tendrán algo de alarmante para el Eurogrupo. O los niveles de fraude fiscal. O la caída del consumo reflejada en un descenso del 10% en la recaudación del IVA. O un precio de la vivienda que sigue sin descender. Imagino que todos estos indicadores micro y macroeconómicos importan poco en comparación con la “actitud” de los sindicatos españoles.

No seré yo el que defienda a CCOO y UGT, auténticas máquinas de engullir dinero, perros de presa del PSOE, que han olvidado a quien representan y que ya ni siquiera escuchan a sus afiliados (por citar un ejemplo, la penosa gestión de las huelgas de los profesores de secundaria imponiendo un calendario que no afectase a CCOO de cara a las relaciones con el Gobierno de la CAM). Más allá de estos señores, hay multitud de sindicatos que defienden a los trabajadores en sus correspondientes ámbitos funcionales y geográficos. Representantes unitarios y miembros de comités de empresa que luchan porque la crisis no se cebe con el asalariado, gente de bien que trabaja por los demás y no guiados sus propios intereses. Esos sindicatos también están detrás de la huelga general, aunque claro, esto no se vende bien en los medios de comunicación (ya que invalida la deslegitimación de la huelga por estar promovida por UGT y CCOO) y, por tanto, no existe.

Se lleva mucho mejor la crispación, las portadas absurdas, la manipulación subrepticia y cainita. Hace un rato veía a través de Facebook una imagen realmente dura que refleja una bandera española en la que se podía leer lo siguiente “De la crisis no se sale perroflauteando, yo el 29 voy a trabajar”. El derecho de huelga incluye el derecho a no hacer huelga, sin duda, y toda actuación de coacción al trabajador debe ser reprimida y castigada. Lo que parecen olvidar los benditos que se inventan estas cosas es que la huelga es un derecho individual, no un capricho. Que secundar una huelga implica no cobrar sueldo. Derecha o izquierda,  la pela es la pela, así que algún motivo deben de tener los “perroflautas huelguistas” para perder un día de salario, ¿no? Del miedo irracional que tiene cierto sector social a la calle, ya sean huelgas o manifestaciones (salvo que sea para pedir el fin de ETA o defender la familia católica tradicional), se podría escribir largo y tendido. Imagino que algo de culpa tiene la izquierda, claro. Y es que para que en este país la sociedad esté de acuerdo en algo solo vale ganar un Mundial de fútbol y eso, más allá de cualquier sesgo político, es un fracaso realmente triste.

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3 comentarios el “Huelga y miedo

  1. Referente a la crispación de Noguera

    Dani, no sé si vistes una contestación que le hicieron antesdeayer a Alberto Noguera. La borró, cuando fui a releerla ayer noche
    Muy fuerte, te lo aseguro. Con formas, pero una contestación de las más fuertes que yo haya podido ver por los www’s

    A veces Alberto se pasa 3 pueblos; pero ya se sabe, la polémica y la crispación, la España de los dos frentes, vende.

    A ver si en Güiskilics se le da un toque más sensato y reflexivo, que no hace falta martillear al personal para ser leído

  2. […] sindicales (y por extensión, acerca de los sindicatos CCOO y UGT): están acabados. Ya hablé aquí hace ocho meses sobre lo que eran (y son) los dos grandes sindicatos españoles, por lo que no […]

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