El pequeño jurista que todos llevamos dentro

Si en 2009 el tema de moda fue la crisis; en 2010, el fútbol; en 2011, la clase política y el 15M; está claro que este 2012 es para la Justicia. Son apenas 40 días de año los que llevamos pero no se han dejado de producir noticias y tertulias acerca de uno de los tres poderes del Estado, el más olvidado y maltratado. Primero fue el caso Marta del Castillo, después la absolución de Camps, hace dos días la sanción a Alberto Contador y ayer la condena al magistrado Garzón.

Tras leer la sentencia, tarea que dudo que muchos hayan hecho, puedo afirmar que el señor Garzón está bien condenado. El Tribunal Supremo realiza un razonamiento impecable apreciando, por un lado, la existencia del tipo objetivo de la prevaricación (resolución manifiestamente injusta desde cualquier interpretación del Derecho) y, por otro, la existencia del tipo subjetivo (que Garzón sabía que lo que hacía era injusto). Se planteaba anoche en cierto programa de radio lo ilógico de la expresión “a sabiendas”, puesto que implica que Garzón conocía de la irregularidad de sus actos y aun así los dio luz verde. Decía el periodista que le costaba creer que alguien como Garzón (un magistrado tan veterano y que ha ido a por casos muy complicados, algo que también reconoce, con cierto recochineo, la Sentencia en su folio 58) hubiese dictado algo sabiendo que era ilegal.

Aquí hay que puntualizar que precisamente por ser un magistrado con mucha experiencia, a Garzón le resulta casi imposible argumentar error en sus autos, es decir, que no sabía que eran injustos. El principio iura novit curia ya establece que los Jueces y Magistrados conocen perfectamente el Derecho, pero es que además el TS dice que lo decisivo para considerar el tipo subjetivo de la prevaricación no es el animus del que dicta la resolución (es decir, que quiera que sea injusta, que lo haga para obtener algo a cambio), sino que simplemente sea consciente de que es ilegal desde cualquier punto de interpretación del Derecho, algo que por el iura novit curia es evidente (se deduce todo esto de la lectura del folio 41).

Para que nos entendamos, esto fue lo que hizo mal Garzón:

autorizó escuchas entre los presos de la trama Gürtel (en prisión preventiva) y cualquier abogado que entrase en contacto con ellos. Si esto ya va en contra de la interpretación del art. 51.2 LOGP (que solo autoriza las escuchas entre internos y letrados en casos de terrorismo y con autorización judicial, condiciones acumulativas), la extensión que realiza el magistrado de las escuchas es intolerable desde cualquier sistema garantista. El argumento del abogado de Garzón en el que señalaba que “se adoptó esa medida porque no había otra solución para impedir que los imputados continuaran con su actividad delictiva” es un despropósito absoluto que provocó las iras del Supremo. Por ahí viene la famosa frase, tantas veces citada en las últimas horas:

La concreta actuación jurisdiccional que protagonizó coloca a todo el proceso penal español, teóricamente dotado de las garantías constitucionales y legales propias de un Estado de Derecho contemporáneo, al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados, admitiendo prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios.

Frase que, por otro lado, ha tenido que hacerle mucho daño a un Juez como Garzón.

– lo hizo sin especificar qué indicios criminales apreciaba en esas potenciales relaciones. Es más, siguió escuchando a esos abogados aunque en el primer mes de intervención de las comunicaciones no encontró ningún indicio contra ellos.

no realizó mayor prevención en materia de derecho de defensa. Recababa las conversaciones transcritas por funcionarios policiales y las incluía en los informes, a pesar de que, en varias ocasiones, esas conversaciones solo versaban acerca de asuntos estrictamente procesales. De hecho, en el escrito en el que se pronunciaba acerca de la prórroga de las escuchas (que tienen límite temporal, obviamente), el propio Ministerio Fiscal exigía mayor rigurosidad a la hora de salvaguardar el derecho de defensa; Garzón aprovechó que una fiscal pasaba por el Juzgado para decirle que entre ella y el Secretario se pusiesen a tachar los párrafos que considerasen oportunos. Chapuza del quince.

Demostrada la prevaricación, es fácil entender la condena (dictada en concurso de delitos entre el 446.3 y el 536, relativo a la interceptación de comunicaciones). Como ya digo, Sentencia ajustada a Derecho, donde las únicas irregularidades denunciadas por algunos están en los autos que emitió Garzón en 2009. “A pesar de perseguir un fin loable, los medios no están justificados”, en palabras de la Presidenta de la CAM. Quienes sigan el blog entenderán que citar a Esperanza Aguirre no obedece a ningún tipo de admiración por esta señora, pero para una vez que estoy de acuerdo con su discurso cuartelero no voy a omitirlo.

Recomiendo estas dos lecturas, sosegadas y razonadas, que amplían los aspectos jurídicos del caso: 1 y 2.

Después de esta larga introducción, vamos a valorar algunas cosas. Lo primero, ¿cómo pudo Garzón volverse loco de semejante manera? Pues una de dos: o le pudo la indignación (o la ambición) ante el escarnio que se estaba produciendo delante de sus narices, o bien es que estas prácticas son mucho más comunes de lo que parece. El propio TSJ de Madrid convalidó y prorrogó las escuchas de la Gürtel (folio 59, ¿otra prevaricación?), pero los responsables seguirán ejerciendo porque nadie presentará querella contra ellos. El Juzgado de Instrucción de Sevilla autorizó escuchas entre Carcaño y su abogado por si acaso decían dónde estaba el cuerpo de Marta del Castillo. El Juez responsable sigue ejerciendo. ¿Se imaginan una inhabilitación en este caso? Seguro que a muchos les corroería la sangre, muchos de los que ayer celebraban la inhabilitación del señor Garzón.

No voy a ser tan ingenuo de pensar que esto es un acto judicial puro y duro. Son tres causas las que se han dirigido contra Garzón en menos de dos años, con el fin claro de inhabilitarle y acabar definitivamente con él. Recordemos que tiene una vista pendiente sobre el tema del cohecho impropio, que le podría acarrear una pena de hasta cinco años de prisión. No se trata de hacer demagogia, ni de establecer conspiraciones. A este señor le tiene ganas mucha gente desde su experiencia socialista, y la gota que colmó el vaso fue meter las narices en la tesorería del PP y ponerse a investigar cunetas en Granada con el fin de restaurar la memoria de familias deshechas en la Guerra Civil. Por eso está siendo fusilado en el circo mediático. Una persona de su carisma podría llegar lejos en la política, un riesgo que muchos (de uno y otro lado) no están dispuestos a correr.

La prueba está en la reacción de la gente. Empieza a ser preocupante la forma que tenemos los españoles de acatar lo que dice un Juez o Tribunal. Tan patética me resulta la alegría descontrolada del sector ultra (y no tan ultra), olvidando la trayectoria judicial de uno de las personas más valientes que ha existido en este país en los últimos 25 años y castigándola por su corto pasado político, como las manifestaciones llamando “fascista” al Tribunal Supremo. ¿Así es como tratamos al más alto rango de nuestro sistema judicial? Gente que dice que es una decisión de pasillo (adoptada por unanimidad por una serie de siete magistrados de los cuales varios odiaban a Garzón, sí, pero el resto no tenían nada contra él), que el Tribunal está “profundamente equivocado” y que “ha sido un día triste para la democracia”. A la fiesta no solo se suman los medios de comunicación (comparen portadas de La Razón, ABC, El Mundo con Público), sino que los propios políticos se han lanzado a hacer valoraciones. Y estas sí que son particularmente graves por la posición que ostentan en el sistema. Pero ya se sabe, Spain is different.

Señores, Garzón perseguía a gentuza (no hace falta que les condenen para que sepamos que su gestión estuvo llena de corrupción, basta con darse una vuelta por la Comunidad Valenciana) pero hay límites en un Estado de Derecho. A un manifestante de los de Sol de ayer habría que preguntarle: en caso de que usted fuese enjuiciado, ¿le gustaría saber que están escuchando sus conversaciones con su abogado por si acaso le utiliza como enlace para delinquir? ¿le gustaría llegar a la vista del juicio y que misteriosamente el fiscal supiese exactamente su línea de defensa? ¿no se sentiría profundamente vulnerado, indefenso ante el poder punitivo del Juez? Piénselo detenidamente. Olvídese de la trama Gürtel, deje de lado la política, la indignación ante el desfalco de las arcas públicas. Piense en su caso, y después lea la sentencia. Seguro que sus conclusiones cambian.

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6 comentarios el “El pequeño jurista que todos llevamos dentro

  1. mjtavora dice:

    Antes de nada quiero felicitarte por la entrada, pero hay algo que no me queda claro, y que no he conseguido que me quede claro todavía. Olvidé la duda, enterrándola bajo otros quehaceres menos exigentes, pero el último párrafo de la ya alabada me la ha vuelto a poner delante de mi cara. Es la que sigue:

    ¿Hasta que punto las investigaciones que realice un Juez de Instrucción pueden afectar al Derecho de Defensa de un imputado? ¿No puede el Juez de Instrucción no remitir al Juez que vaya a juzgar los resultados de las investigaciones que vulneren el Derecho de Defensa del Imputado?

  2. mjtavora dice:

    Se me ha borrado el anterior comentario, así que intento reproducirlo lo más fielmente posible:

    “Ante todo quiero felicitarte por la entrada, pero hay una duda que me surgió por aquel entonces y que todavía no he conseguido solucionar, ojalá puedas ayudarme:
    ¿Hasta qué punto las investigaciones de un juez instructor pueden afectar al Derecho de Defensa del Imputado? Lo digo porque quizás sería posible que el juez no remitiera al juez juzgador los resultados de las investigaciones que pudieran vulnerar el derecho de defensa del acusado, siendo posible entonces “investigar” precisamente con ese carácter preventivo, pero desde luego nunca punitivo. ¿No era posible estirar la norma, obviamente sin entrar en la analogía, en ese sentido?

    Un saludo 😉

    • Lo primero, gracias por tus felicitaciones y por tu comentario 🙂

      El problema es que para que haya juicio posterior debe haber una instrucción anterior que recoja en el sumario que hay indicios de comisión de un delito y que ese delito tiene como responsable criminal al imputado. Y esa investigación debe ajustarse a la búsqueda de esos indicios y a la determinación de esa responsabilidad, no pudiendo alejarse de la legalidad en busca de “otros hechos” con carácter preventivo.

      El Juez instructor debe incluir todo el contenido de sus investigaciones en el sumario, motivándolas cuando sean promovidas de oficio. No caben las actuaciones arbitrarias ni las ilegales. Y por supuesto son ilícitas las que atenten contra el derecho de defensa.

      Y una vez incluidas en el sumario, el Juez “juzgador” deberá conocer de ellas y valorarlas en consecuencia (igual que las partes podrán valerse del contenido sumarial para hacer valer sus pretensiones en el juicio).

      Coincidirás conmigo entonces en que otorgarle a un Juez la posibilidad de investigar cualquier hecho sin ningún control legal (como no incluir el contenido y los actos de la investigación en el sumario, por lo que las partes durante la instrucción no podrían denunciar la ilegalidad de las disposiciones dictadas por el Juez) daría lugar a abusos que no tienen lugar en un Estado de Derecho.

      Espero haber resuelto algo tus dudas. Un saludo 😉

      • mjtavora dice:

        Pues sí que me las has resuelto, gracias 😉

        Aun así, no incluir en el sumario las investigaciones y sus resultados que, de incluirse, podrían vulnerar el derecho de defensa (¿o acaso es posible que éste se vea vulnerado ante un juez instructor?) no implica ausencia de controles legales de la actividad del juez instructor. Tan sólo habría que incluir un tercero en la ecuación, ¿no?

        “[…] salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo.” Desde luego, podrían haberlo escrito mejor, ¿no? “y solamente en los supuestos de terrorismo”, “únicamente cuando se trate de supuestos de terrorismo”.

        La última y me callo: “abogado defensor o con el abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales”. ¿Ahí se incluyen todos los abogados, o solamente los abogados llamados por su nombre, además del defensor?

        Perdona que te atosigue con tantas preguntas, pero el tema me interesa, y creo que es mi responsabilidad, teniendo en cuenta lo que estoy estudiando, enterarme bien del asunto.

        Gracias.

      • Voy contestando:
        Respecto a la redacción del 51 de la Ley de Vigilancia… creo que es chapucera a propósito y así poder no perseguir en algunos casos y sí hacerlo en otros. En otros casos ni siquiera se ha producido querella alguna, simplemente se acude al 579 de la Lecrim y ya está.

        Repito, un juez instructor debe motivar cualquier investigación para que la defensa y el Fiscal puedan conocerlas. En un interrogatorio de imputados, por ejemplo, el Juez podría preguntar a uno de los presuntos delincuentes sobre el curso de una de las conversaciones con sus abogados, y eso sería una vulneración del derecho de defensa. ¿Introducir un tercero? Si hay un auténtico interés en que un individuo sea castigado la Policía y la Fiscalía reman en la misma dirección, y el Juez se limita a decir lo que viene de arriba (caso 11-M, Marta del Castillo, y tantos otros). En este caso, el de la Gürtel, no era tan unidireccional la búsqueda de un castigo, no sé si me explico.

        Con respecto a la designación de abogados en las escuchas, Garzón señaló a cualquier letrado que entrase en contacto con los imputados, ya fuera el designado en un principio para la defensa como cualquier otro que se designase después o que simplemente llevase a cabo asesoramiento legal.

        Un saludo y encantado con poder contestar a tus dudas. Si me permites la pataleta, muchos deberían conocer estos asuntos y tener una ligera idea de cómo funcionan las leyes y los juicios en España antes de coger el panfleto de turno y soltar el discurso. Y con esto no digo que yo tenga la verdad absoluta, ni muchísimo menos 😀

  3. mjtavora dice:

    “Si hay un auténtico interés en que un individuo sea castigado la Policía y la Fiscalía reman en la misma dirección, y el Juez se limita a decir lo que viene de arriba (caso 11-M, Marta del Castillo, y tantos otros). En este caso, el de la Gürtel, no era tan unidireccional la búsqueda de un castigo, no sé si me explico.”

    Te explicas perfectamente, todo dicho en cuatro renglones xD, si me permites la broma.

    Muchas gracias por responder a todas mis preguntas y encantado de leerte 😉

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