De la crisis, los rescates y demás

Llevaba tiempo queriendo hacer un resumen sobre lo acontecido en el asunto económico (con repercusiones brutales en lo social y en lo político) durante estos últimos 10-15 años. Este post no pretende ser innovador ni pretende facilitar grandes soluciones, sino que lo escribo en clave puramente informativa. Allá vamos.

El ser humano es muy ambicioso y eso se traduce en que cuanto más tiene, más quiere. Los grandes inversores y banqueros siempre están buscando la forma de hacer dinero, de engrandecer su riqueza. Ello está en la base del capitalismo, un sistema que tiene sus ventajas (asombroso crecimiento en años 60 y 70, mejora del nivel de vida) y sus inconvenientes (fuertes desigualdades y expolios, crisis cíclicas). En los años 90, las fuerzas económicas necesitaban un nuevo nicho donde depositar su dinero para que éste trabajase por ellos, toda vez que la actividad crediticia normal no era excesivamente rentable (tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo prestaban dinero a un tipo muy bajo) y el mercado de la energía, por poner un ejemplo, gozaba de una rentabilidad muy inferior a la que tiene ahora.

Se necesitaba algo que aportase un buen retorno para la inversión, una actividad que se aprovechase de lo fácil y barato que resultaba apalancarse (era absurdo que el dinero estuviese tan barato si no había algo en lo que invertirlo), un mercado que girase en torno a un bien fácil de obtener, que moviese mucho dinero y que tuviese una demanda fuerte y sostenida. Algún iluminado señaló a la vivienda.

Lo que pasó después, lo ilustra muy bien este vídeo:

Preguntas que quedan sin respuesta:

¿Por qué se produjo la crisis financiera de EEUU? Pues porque se pasaron dando crédito, se lo daban a cualquiera para generar más negocio y mover más dinero. El crédito era barato y la rentabilidad era alta. Los cualquiera no pagaron las casas, se les embargaban las casas, la oferta de vivienda se empezó a hacer muy grande y los precios bajaron. A los inversores les dejó de interesar especular, y se dejó de mover el mercadeo de CDOs. La banca se quedó con mucha mierda en sus balances,  se dejó de prestar dinero y la economía se contrajo. Cayó el consumo y la inversión, cayó la producción y aumentó el paro. Pura macroeconomía para principiantes. La globalización y la avaricia de “los mercados” hizo el resto para que en Europa nos hiciese el mismo efecto.

¿Por qué no se venden las casas pese a que sigue habiendo gente que las necesita? Sencillo. Quien está en el paro, no puede pagarla. Y quien sí puede no lo hace porque prefiere esperar a que los precios bajen (profecía autocumplida: “si no consumimos, bajarán los precios porque no consumimos”). Eso por no hablar de lo imposible que está el mercado del crédito en España ahora mismo.

Evolución precio de la vivienda

¿Por qué no bajan los precios de las viviendas? Porque los propietarios de los mismas (Bancos y Cajas) no quieren/pueden hacerlo. Si deprecian sus activos, tendrían unas pérdidas bestiales, se quedarían sin inversores y serían insolventes. Cualquiera puede ver los resultados de los grandes bancos españoles y comprobar que sus partidas de aprovisionamiento (dinero que se guarda a buen recaudo para poder hacer frente a pérdidas futuras) han crecido de forma exponencial en estos últimos años. Van dilatando el momento, refinanciando a sus deudores, intentando amortiguar el golpe.

¿Dónde está el superávit fiscal que conseguía España en años pasados? Consumido en unos meses de pago de subsidios sociales, ni más ni menos. El superávit se debía a una tasa de paro muy reducida que provocaba que, a pesar de unas tasas impositivas bajas en comparación con otros países de la UE-15, se ingresase más de lo que se gastaba. Ahora hay 5 millones de personas cobrando subsidios sociales, 5 millones de personas que no pueden pagar impuestos. Y eso es un lastre sencillamente insostenible.

¿Qué se hizo con el superávit que teníamos en los tiempos del “pilla, que ya pagará otro”? De todo. Las partidas de educación, sanidad y justicia (los tres pilares del Estado social) no se vieron incrementadas significativamente. Otras partidas como el I+D+i sufrieron tijeretazos brutales. El dinero se fue en obras de gran calado (soterramiento de carreteras, líneas de tren de alta velocidad, aeropuertos en mitad de la nada, embajadas para autonomías en países extranjeros), subvenciones (molinos de viento y placas solares, cheques bebé, fomento de las lenguas nacionales, cine, música, etc). Vamos, que se gastó una gran parte de nuestro dinero en actividades de gran calado e impacto económico, muy sostenibles a largo plazo y cuya deuda asociada es despreciable.

Si es una crisis asociada al sector de la vivienda, ¿por qué ha hundido al país? Porque España ha vivido de eso de forma casi exclusiva. Cuando se quedan en la calle tantas personas que se dedicaban a esto del ladrillo, el consumo sufre una contracción a nivel global. Si no hay consumo, las empresas necesitan menos personal y más gente va al paro. Y es un círculo vicioso: a más paro, menos consumo y más paro.

¿Qué consecuencias tiene esto para el Estado de bienestar? Como ya hemos dicho, la partida de subsidios sociales se está comiendo una parte muy importante de los ingresos del Estado (impuestos). ¿Cómo se cubre ese déficit? Colocando deuda, financiándote exteriormente. El problema de la deuda es que hay que pagarla. Y lleva asociada unos intereses que se ven incrementados debido a la situación de máxima incertidumbre internacional y a la mala posición del sistema financiero español (el inversor en deuda quiere más interés, porque el riesgo es mayor; además, el precio de los bonos baja para compensar el descenso de demanda y esto presiona al alza los tipos). Más intereses, más déficit, y más deuda para cubrirlos. Otro círculo vicioso que puede desembocar en el default o quiebra, esto es, no poder pagarle un céntimo a nadie. Para evitarlo, se hacen necesarios los llamados “ajustes” o “reformas”: medidas que suelen ir enfocadas al sector privado (abaratamiento del despido y reducción de salarios, con la correspondiente contracción del consumo y aumento del paro) y al sector público (reducción del gasto público mediante recortes sociales, aumento de impuestos, algo que nuevamente contrae el consumo). Las medidas, desde un punto de vista macroeconómico, son de pan para hoy y hambre para mañana.

Evolución precio de los bonos españoles

¿Es real el peligro de quiebra de los PIIGS (Portugal, Italy, Ireland, Greece, Spain)? A estas alturas, cualquiera habrá deducido que es muy real, de hecho está a punto de producirse en Grecia. Los llamados “planes de rescate” (que tienen muy poco de rescate) se limitan a echar billetes en un pozo sin fondo. Te pueden aflojar 150.000 millones de euros (eso sí, con un tipo de interés asociado, que aquí la caridad no se estila), pero ¿a qué los vas a dedicar? ¿Pago de intereses? ¿Reducir tu deuda? Es igual, tu nivel de paro sigue ahí, seguirás generando déficit y seguirás endeudándote para conseguirlo. No, el rescate pretende proteger al inversor y al sistema euro, pero nadie está cuestionando su validez para mover una economía parada y reactivarla para salir adelante.

¿Cuál es la solución? Quitar deuda y crear empleo, así de simple y así de complicado. Con empleo, los Estados eliminan déficit de una forma muy efectiva y rápida, sin necesidad de recortes y contracciones para su economía. Quitando deuda (o reestructurándola) se alivia la carga de los países, el problema es que nadie quiere asumir pérdidas.

¿Quién tiene la culpa? Vuelta al principio. Las autoridades regulatorias (mantuvieron tipos bajos para que la economía siguiese “on fire” ante el empuje de los países emergentes), los bancos (ante el crédito barato, acudieron como abejas a la miel, dedicando ese dinero a actividades de alto riesgo), los inversores (las grandes fortunas, siempre presionando para seguir acumulando riqueza, y que no pararon hasta reventar el sistema, ni pararán de hacerlo mientras les dejen. Ahora se dedican a la especulación con materias primas y alimentos) y los Gobiernos (miraron hacia otro lado, pillando en muchas ocasiones parte del pastel en un ejercicio de ignorancia e irresponsabilidad con más de un precedente).

¿Quién paga el desastre? Los ciudadanos. ¿Por qué, si no tenemos la culpa? Simple y llanamente, porque sí.

Recomiendo: Crisis de crédito explicada de forma sencilla, de por qué no se pueden aplicar políticas económicas keynesianas, sobre la falta de responsables en la sociedad actual, documental “Debtocracy” (en griego con subtítulos), Inside Job (documental ganador del Oscar 2011).

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